COMANDANTE “ARIEL” HÉROE DE LA REVOLUCIÓN SANDINISTA.
A lo largo de mi infancia y juventud he venido escuchando acerca de un tal Jorge Patiño Aguirre, que luchó en Nicaragua durante la revolución sandinista, siempre tuve la curiosidad de saber quien fue este hombre, de tal manera que al enterarme de su identidad, lo he designado como uno de los pocos héroes que lucharon por defender a una patria que ni siquiera fue suya, pero que la sentía parte de él, al ver reflejado a muchos pueblos de Latinoamérica tras la opresión del imperialismo norteamericano.
En la dictadura de Anastasio Somoza Debayle en los años 1974 hasta 1979, se produjeron enfrentamientos en contra de su gobierno, deliberado por Daniel Ortega Saavedra, el mismo que encabezó en Nicaragua la campaña de resistencia urbana del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que logró expulsar al dictador Anastasio Somoza.
Estados Unidos y la presión militar de las fuerzas de la ‘contra’ nicaragüense (financiada por Estados Unidos), siempre se opusieron a su política izquierdista, de tal manera que lograron su derrocamiento al ser elegido como presidente en 1984.
Jorge Vicente Patiño, siempre tuvo el alma de un luchador, rebelde, combatiente y sin miedo a nada, reclamador de justicia y libertad de los pueblos.
Después de haber estado internado en el seminario San Ignacio Loyola de los padres Jesuitas en Quito, regresó a su pueblo que lo vio nacer, Nabón provincia del Azuay, dejando sus hábitos de Lego Cristiano, para que en el año de 1966 decida ir fuera de su país, haciendo escala en Costa Rica, para luego partir a Nicaragua.
Fue en León donde contrae matrimonio con Juana Landeros, que actualmente vive en
En
Algunos de los compañeros del Comandante Ariel, como César Martínez, (Secretario general del sindicato de trabajadores en Nicaragua) mediante una entrevista lograda por Lalo Freire, miembro de la brigada Internacionalista Eloy Alfaro, comenta que Patiño entró a trabajar en el aquel llamado “Banco Nicaragüense”, que ahora lleva su nombre; y decía que El Comandante Ariel era un compañero activo, consecuente popular que se llevaba con todos, desde el más pobre hasta el más rico, incluso él tenía una conciencia de clase definida y que prueba de ello era, que tenía posibilidades de vivir en lugares céntricos de la ciudad y siempre prefirió los más pobres y los barrios más marginados, siendo uno de ellos San Felipe que ahora lleva el nombre de Mártires y Héroes.
Tenía una calidad humana muy fresca, un verdadero representante de los pueblos oprimidos, era el ecuatoriano más querido de los pueblos nicaragüenses.
Patiño Aguirre poseía una inteligencia muy notable, le gustaba enseñar, pero sobre todo le gustaba crear mentes de oposición a los malos gobiernos, lucha constante y morir si de salvar a su Patria se trataba.
Como él fue profesor de su antigua institución en donde realizó sus estudios, participó en la campaña de alfabetización nicaragüense que ayudó a fortalecer esta rebelión con hombres dispuestos a luchar por una vida digna ofreciendo sus vidas frente a la agresión imperialista para garantizar la felicidad de las nuevas generaciones.
Realmente era un hombre muy fuerte y digno de admiración, ofrendó su vida, nunca le dio la espalda a la participación en los combates por la liberación de la dictadura de Somoza, lo más probable era que siendo cualquier ecuatoriano, Jorge Vicente Patiño, hubiera regresado a su país, no hubiera intervenido en lo absoluto ni siquiera en la insurrección del 78, quemado, y sin ninguna cobardía y miedo alguno, siguió siempre como cuadro Legal del Frente Sandinista.
El primer combate es sólo un aperitivo de lo que vendrá, la balacera, cadáveres de amigos y gente que moría por la libertad, era lo que más me daba fuerza para seguir luchando, por aquellas personas que tienen sed de justicia, el esquivar las balas, correr como fugitivo, gritar que nos dejen en paz, llorar en silencio, sin tener consuelo alguno es otra manera de morir en vida.
Era necesario reclutar a varios compañeros como: Carlos Cuadra que ahora es Jefe de los Blindados del” Ulises Tapia Roja”, e incluso a mí me reclutó, eran necesarias las reuniones para formar una red de apoyo urbana o de colaboradores para conseguir casas de seguridad, trabajos secundarios ligados a la lucha.
Su fuerza de lucha se debió al impulso del cambio, a la solución de problemas sociales que afectaban a todo el país y que lo sentía en carne propia, recordando talvez las injusticias que el Ecuador tampoco se salva, protagonizando su lucha como “internacionalista” sirviendo de ejemplo para todos los ecuatorianos ya que el Comandante Ariel no escatimó esfuerzos, ni su sangre por la liberación de este pueblo.
El General de Hombres Libres, AUGUSTO C. SANDINO, Padre de
Cuándo será el día que llegue la gloria a todos estos pueblos que pasan en la miseria, cuándo será que por fin todo sea para todos y no que el más grande esté por encima del más pequeño, del más sumiso y del más pobre.
Los somocistas consideraban como verdaderas plagas de lucha a los sandinistas de manera que exterminarlos a todos era la mejor solución, pero de que solución hablaban, seguir gobernados por aquel demonio de demonios, aquel país que siempre ha creado las guerras, que ve morir diariamente a gente inocente, que es el causante de que nosotros seamos los pequeños, los dominados, los pendejos, los explotados, porque sólo los ricos tienen derecho a una vida digna, porque sólo ellos tienen preferencia, y nosotros los pobres en donde quedamos? En el olvido, en la miseria, sin voz, sin derecho a los derechos, los pobres son fantasmas que ambulan en los pueblos recogiendo migajas de dignidad, de consuelo, de alimento y sobretodo, migajas de paz.
El Comandante Ariel hizo la vos de alerta, a todos sus compañeros, uno de ellos era el Comandante Guadalupe Moreno y demás combatientes, que fueron los bastiones o forjadores de esa rebelión.
Las tropas somocistas arremetieron en las calles de León se produjeron combates entre las fuerzas sandinistas y
¡Ariel murió!, el comandante de los pobres ha muerto, se fue el ecuatoriano más querido de San Felipe, el pueblo lloraba su partida, Patiño entregó su vida por Nicaragua, la tierra que la vio morir como los grandes, como los héroes, como los justos, que siempre estará agradecida por su valor y coraje de un verdadero hombre, que para él las fronteras no existían, que ante los ojos de Dios todos somos iguales, que somos nosotros los dueños de nuestro destino, y que para gozar del paraíso, la solución es la lucha armada hacia un derecho de la liberación.
Un 19 de junio de 1981, quedó el recuerdo del Comandante Ariel como el representante de la clase obrera y del pueblo ecuatoriano, implacable frente al enemigo, muy querido y respetado por sus compañeros, generoso frente a la causa del pueblo, dotado del liderazgo revolucionario, es así como los nicaragüenses todavía recuerdan aquel episodio heroico de Jorge Vicente Patiño Aguirre, de mentalidad perseverante, antiimperialista, que luchó por la liberación de nicaragua, dejando un gran ejemplo a sus compatriotas, que no importa en donde nos encontremos, que si es de luchar por la justicia y libertad lo hagamos con garra y coraje, sin impedimentos ni limitaciones.
Sus restos han sido enterrados en Nicaragua en el cementerio de los Héroes y Mártires, designándolo como Comandante, ya que realmente lo tenía bien merecido, por sus constantes luchas, por su capacidad y amor a Nicaragua porque derramó su sangre en tierras extrañas, que mientras defendía su honor pensaba en el Ecuador, de esta manera se ganó el título de Comandante, esta es la verdadera manera de saber ganarse este puesto ya que muchos de los que se hacían llamar comandantes en los tiempos somocistas, obtenían su título de un alto grado militar, porque eran millonarios, porque tenían relaciones que dada
Latinoamérica tiene hambre de construcción de una nueva sociedad en la que no existan los explotadores sobre los explotados, los ricos sobre los pobres, los desarrollados sobre los subdesarrollados y se logre establecer una la igualdad económica, política y social de los pueblos, haciendo respetar el derecho a la vida y la libertad.
“En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea siempre que ese, nuestro grito de guerra haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para tomar nuestras armas y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria”
Ché
Por: Maritza Ochoa
Curso: 5º "B"

gonzalo mendiola urbina dijo
yo combati con jorge vicente patiño, fui el responsable de sacar el cadaber del comando donde entrego su vida por el publo de nicaragua, estubimos en casa e margarita donde lo velamos y en la UNAN LEON donde le rendimos honores junto al comanadte ABEL y otros tres compañeros que murieron, que viva en los recuerdos su valentia y coraje, te recordaremos siempre comandante ariel.
15 Diciembre 2007 | 07:06 PM