La realidad de la vida
El hecho que les voy a narrar es de la vida real testificado por una mujer que le tocó pagar mucho por un pequeño error incluso le costó la vida de su hijo, y la pregunta que vamos a tratar de responder ¿por qué la vida es así? la narrare en primera persona para captar su atención, espero que se ha de su entero agrado como estoy dispuesta a recibir sus criticas.
Tenía 16 años cuando conocí a un hombre que desde que me vio se enamoró de mí, solía traerme rosas, chocolates, poemas, era muy tierno hasta que un día se declaró, yo feliz le acepte, era el mejor novio o enamorado que pude tener, durante nuestro noviazgo el era súper bueno o típico de todo enamorado me bajaba las estrellas hasta cuando me propuso matrimonio yo tan emocionada cuando me lo dijo, saltaba de felicidad sentía que lo amaba y que daba todo por él, planeamos nuestra boda, primero el civil, con cuatro testigos, yo vestida de blanco con un elegante peinado, él con un hermoso terno parecido a un pingüino, en ese momento mi corazón palpita a 1000 latinos por minuto, por mi mente pasaba un montón de cosas, como por ejemplo: ¿ya no voy a vivir con mis papas?, ¿nos comprenderemos?, cuando sin darme cuenta ya había terminado de firmar todos los papeles y el jefe del registro civil acababa de decir: con el poder que me confiere la ley, los declaro marido y mujer, perforo las cedulas y empezó nuestra vida juntos, llevamos 10 años de casados ya teníamos 5 hijos, en nuestra familia reinaba el respeto y el cariño, pero dentro de mí se iba apagando ese gran amor, porque a él empecé a verle, con cariño, pero como un padre. Todo iba bien, hasta cuando yo, conocí a otra persona llamada Galo, el tenía 2 hijas, era divorciado, pero me enamore locamente de él y él de mi, así que decidí contarle a mi esposo Juan la verdad me dolía tanto por el sufrimiento que le cause y peor el sufrimiento de mis hijos: Marco, Tania, José, Cristian y Giovanni, ellos muy pequeños no comprendían nuestra separación pero José decidió irse con su papá a vivir en la costa en un sector donde el calor es sofocante, hay pocas personas pero todas son muy solidarias entonces Juan y José decidieron irse, mientras que yo me quede con mis cuatros hijos.
Bueno me puse a convivir con Galo, mis hijos le respetaban pero no lo querían y eso era algo que yo, no podía hacer nada, por que, ¿cómo obligas a un niño que quiera a alguien que fue el motivo para la separación de sus padres?, con Galo me toco sufrir tanto sus golpes, sus borracheras, su ociosidad por que cuando quería, trabajaba, cuando no quería, se quedaba días tomando, hasta muy tarde, lloraba y lloraba me arrepentía mil veces haberle dejado a un hombre que si me amaba y siempre me supo valorar, pero me tocaba luchar por mis hijos ya que Galo era un caso perdido, luego ese sufrimiento creció ya cuando mis hijos crecían y empezaron las preguntas y los reclamos, el primero Marco de 13 años ya no quiso estudiar salió de la escuela y se puso a trabajar por que decía: que no le gustaba vivir en la pobreza en la que vivíamos, y trabajó como ayudante de construcción, ganaba bien, él mismo se compraba su ropa, su artefactos, me ayudaba en todo, a los 15 años conoció a unos amigos que supuestamente eran "los panas del alma" , pero desde el jueves hasta el domingo optaban por irse a discotecas, cantinas, se daban a la vida bohemia durante los cuatro o a veces los tres días, cuando estaba bueno y sano era un excelente hijo, preocupado por sus hermanos aunque no se llevaba bien con su hermana ya que decía que yo la consentía en lo que ella quería, pero si creo que le sobre protegía, el error de los padres, de no demostrar que todos nuestros hijos son iguales y que les queremos por igual, pero bueno era un hijo muy bueno cuando estaba sin beber, pero cuando tomaba golpeaba lo que estaba en su camino, recuerdo una vez se había puesto a pelear con un perro, estaba bien lastimado, mordido por todas partes, su ropa ensangrentada y él en su borrachera deseaba seguir peleando con el perro pero los vecinos salieron a defenderlo, él tirado en suelo lloriqueando, fui a recogerlo a mi pobre hijo y le hice que se levantará, en otras ocasiones llegaba a la casa reclamándome que yo le había hecho infeliz, que yo era la culpable que ellos no estuvieran con su padre y todos viviéramos como una familia feliz, tiraba los platos, las ollas, por dos ocasiones cojeó sus televisor de 29",nuevitos, recién acabada de pagarlos, y lo lanzo contra una piedra, la televisión quedó hecho trozos, y esto volvió a repetirlo cuando se compró su segundo televisor, en su borracheras se volvía loco, pero todo eso me fue cansando hasta que ya tenia 18 años y no cambiaba le rogaba que ya no tomé pero lo hacia con más fuerza, un día me llene de tantas iras y le dije:"¡no vales para nada, mejor vete de la casa, un hijo como tú, nunca lo hubiese deseado tener, mejor fuera que te mueras ¡ya me tienes harta¡, ¡ya estoy cansada de ti!, ¡no te quiero ni ver!, ¡la próxima vez que tomes ni regreses a la casa!", en ese momento estaba con tantas iras que me fui a mi cuarto y le deje ahí, y solo me pregunta ¿cuanto más iba a pagar por mi gran error?, mientras mi hijo se iba de la casa, les ha dicho a sus hermanos que no sigan su ejemplo y que nunca me hagan sufrir como él, lo había hecho, que nunca me falten el respeto y que siempre me cuiden, que a pesar de mis errores siempre había sido una buena madre y ellos como hijos no tenían el derecho de juzgarme sino mas bien apoyarme.
Salió el apurado, llorando, llorando yo pensé que se fue a seguir tomando con sus amigotes, pero para mi gran sorpresa no estaba con los amigos, no regresaba a la casa, él siempre solía regresar a dormir o por lo menos, regresaba a desayunar en la casa a las primeras horas de la madrugada, pero no venia, no venía, decidí a las 8 de la mañana buscarle pero todos me decían que le habían visto ayer a las 10 de la noche mas o menos cuando terminamos de discutir, hasta cuando una vecina llega pálida, corriendo y muy sorprendida me dijo vecina siéntese, temblaba parecía que había visto un monstruo, le dije tranquila que pasa, me dijo venga, sígame, caminamos y caminamos en dirección de mi antigua casa, llegamos, estaba muy vieja, casi escombros, habían ratas, era cueva de borrachos ya que los dueños la abandonaron, tenia un olor muy desagradable existían un montón de gente, perros que se acercaban por el olor, yo fui rápido a ver que pasaba, pensé que mi hijo estaba accidentado pero que impresión tan grande el estaba colgado de una viga se había suicidado, me puse a gritar, no sabia que hacer lo abrase, lloraba ¡devuélvame a mi hijo!¡perdóname! ¡Perdóname! ¡esto es un sueño! ¡No esta pasando! él estaba morado y la gente le estaba bajando de ahí, no se que paso después, porque me desmaye y cuando abrí mis ojos estaba en mi casa mientras mis amigas estaban ya llevando el cuerpo de mi hijo para que se ha velado, no se imaginan el dolor que siento, perder un hijo es lo peor que a uno le puede pasar, todos sus amigos lloraban pero ahora solo le pido a Dios conformismo, consuelo y que se ha una buena madre con mis demás hijos. vivó con una tristeza inmensa el estar sin mi hijo, siento que el mundo se me va de las manos pero todavía tengo cuatros hijos, por quien debo luchar.
Por: Estefania Torres
Curso: 5º "B"


willi dijo
Eres una linda estefy!!!
9 Noviembre 2007 | 01:57 AM